Para una rinoplastia exitosa, hay otra cosa tan importante como la técnica quirúrgica: una comunicación clara entre paciente y cirujano. Si no logra transmitir sus expectativas con precisión, incluso una operación técnicamente perfecta puede decepcionarle.
Traiga fotos de referencia — pero las adecuadas. Elija ejemplos de personas cuya estructura facial (grosor de la piel, proporciones óseas) sea similar a la suya. Una referencia tomada de un rostro completamente distinto no ofrece un objetivo realista.
No diga "la nariz de un famoso" — diga "una nariz adecuada para mi rostro." La nariz de un famoso es un resultado propio de la anatomía facial de esa persona. La misma nariz se verá muy diferente en su rostro.
Diga también lo que no quiere. Frases como "no quiero que se note que está operada" o "quiero que se mantenga natural para mí" son la información más valiosa para orientar a su cirujano.
Envíe fotos de narices que le gusten. Estas fotos se añaden a su expediente y se evalúan conjuntamente al elaborar su plan quirúrgico. No son un pedido, sino una forma de describir el estilo que le gusta (envío de fotos).
Prepárese bien para su consulta. Anote por escrito sus prioridades (dorso, punta, aletas nasales, ángulo, etc.). Puede que no le vengan a la mente durante la conversación; una nota escrita le servirá de guía.
Un error frecuente: Dudar en hacer preguntas durante la consulta. Si su cirujano no responde a una pregunta con el nivel de detalle que usted esperaba, pregunte de nuevo. No debe quedar ningún punto sin aclarar.
Para un resultado satisfactorio, sus expectativas y la realidad anatómica deben coincidir. La herramienta más importante para lograrlo es una consulta abierta y honesta antes de la cirugía.